Os dejamos otro testimonio de implantes dentales en toda la boca, en este caso una mujer de Barcelona paciente nuestra que gustosamente nos ha dejado su experiencia:

«Tengo 62 años y he pasado casi 15 años con dentadura postiza. Por mucho que insistan en que se puede tener la dentadura postiza bien sujeta con cremas, la verdad es que no hay milagros. La dentadura se mueve y acaba irritándome las encías.

Sobretodo notaba al masticar mucha inseguridad, cuando me puse la dentadura postiza tuve que aprender a masticar de nuevo con ella, y desde el principio tuve la sensación de no acabar de masticar bien, por lo que a veces tenia digestiones pesadas. Otro aspecto que me irritaba mucho era la limpieza, sacarla, lavarla, guardarla en agua, me daba la sensación de tener algo postizo e incomodo que tuviera que arrastrar durante toda mi vida.

La idea de ponerme implantes y una dentadura fija no me pareció nada mala. Consulte gracias a mi hija en Internet los precios y descubrí esta clínica dental en el Eixample, mi barrio de toda la vida. La primera visita fue la que me abrió los ojos. Pensaba que los implantes dentales eran algo increíblemente difícil de poner, que dolía horrores y que luego tenia que pasar un tratamiento de semanas con inflamaciones y sangre. ¡QUE EQUIVOCADA ESTABA!. Después de hacerme las pruebas me dijeron que con unos cuantos implantes ya podía ponerme la boca fija. De todos los materiales me decidí por la dentadura de zirconio, que no se deteriora y tiene una estética casi perfecta de diente real.

En dos horas ya tenía la boca puesta. Tan pronto me miré en el espejo me di cuenta que había recuperado mi dentadura. Ya no se trataba de una dentadura postiza, sino de mis dientes fijos y para toda la vida. Solo puedo agradecer a las clínicas dentales su trabajo y haberme devuelto la sonrisa! La sensación de irme a dormir con la boca limpia después de cepillarla, como cuando era adolescente, y notar los dientes en mi boca es una sensación que me hecho recobrar mucha de la seguridad en mi misma que había perdido hace muchos años.»

Sonia Moragas, Barcelona