La rehabilitación de la mandíbula edéntula con implantes osteointegrados puede realizarse por medio de una prótesis prótesis sobre implantes fija o de sobredentadura implantosoportada.


La tasa acumulada de fracasos de la estabilidad protésica de los implantes de titanio en la zona de la sínfisis mandibular es baja (1%). En esta zona también se han comunicado buenos resultados con otros sistemas de implantes, al menos a medio plazo.

Generalmente se colocan de dos a seis implantes en la región comprendida entre los orificios mandibulares a menos que la mandíbula presente resorción.

En general, es suficiente obtener una ortopantomografía y una radiografía de perfil para valorar las estructuras óseas.

Cuando la altura de la parte anterior de la mandíbula es de sólo 7 mm y su anchura es limitada, se recomienda utilizar un número reducido de implantes para no debilitar la mandíbula y prevenir la aparición de fracturas en el hueso.

Si la mandíbula presenta una reabsorción de hueso intensa, pueden conseguirse resultados satisfactorios instalando dos implantes muy separados y conectados por encima de la cresta alveolar por una barra colada paralela al eje articular mandibular. La sobredentadura debe ser elástica. Al cargar las sillas de montar distales de la sobredentadura, los implantes sólo deben soportar cargas axiales.

Si existe suficiente volumen de hueso y el paciente es joven, el tratamiento inicial debe ser siempre una prótesis completa fija (para las relaciones de Angle de clases I y II). Con una prótesis fija, la magnitud de la resorción ósea en la zona anterior de la mandíbula es similar a la fisiológica. En las zonas distales a los implantes, la resorción del hueso alveolar también es mínima.

Cuando existe una relación de Angle de clase III, el acortamiento de la arcada dental desestabiliza la dentadura superior y aumenta la velocidad de resorción en la parte anterior del maxilar. El tratamiento ideal consiste en la corrección quirúrgica de la maloclusión de clase III por medio de una osteotomía previa a la colocación de una prótesis completa fija. Una opción más conservadora consiste en colocar una sobredentadura, que puede transferir la carga a la zona posterior y limitar la sobrecarga de la región anterior del maxilar.
Cuando se coloca una sobredentadura, la resorción del reborde posterior puede proseguir y superar la producida con una dentadura completa debido a que las sobredentaduras generan fuerzas de masticación más intensas. Las sobredentaduras implantosoportadas están indicadas principalmente para pacientes mayores que no se oponen a usar una dentadura removible y que sólo desean una mejor retención de la dentadura. Para limitar los efectos nocivos de la resorción continuada de la región posterior de la mandíbula está indicada la remodelación periódica del rebase de la sobredentadura, lo cual reduce las fuerzas de torque soportadas por los implantes.
Al fabricar una prótesis inferior fija opuesta a una dentadura superior completa, las fuerzas oclusales deben distribuirse por toda la arcada superior para reducir el riesgo de que continúe la resorción de la región anterior del maxilar. Sin embargo, no se recomienda eliminar los contactos céntricos anteriores debido a que esta medida puede producir una sobrecarga de los implantes distales como consecuencia de la excesiva presión ejercida sobre los pónticos de extensión.

Es importante distinguir entre el paciente «fisiológico», que sólo desea una mejor retención de la dentadura inferior, y el paciente «psicológico», que no sólo se siente insatisfecho con el funcionamiento de la dentadura sino que también desea librarse de los «dientes removibles».

El implantologista debe determinar minuciosamente cuáles son los objetivos razonables del tratamiento; los deseos de tener un aspecto mucho más joven o de solucionar los problemas sociales pueden no ser realistas, y el paciente puede sentirse muy frustrado con los resultados del tratamiento.