El cirujano debe entender que el resultado final nunca será mejor que cuando se coloca el implante como soporte de la corona protética; por lo que el implante debe ser considerado como la «extensión apical» de la restauración, y el diseño elegido de la restauración (atornillada o cementada) debe dictar la colocación quirúrgica del implante. El implante debe ser colocado dentro de la posición del diente.

Horizontalmente, el eje mayor del implante debe estar dentro del contorno de la futura corona, normalmente en el alveolo de un diente monorradicular o en el septo entre las raíces de un birradicular o multirradicular, de tal manera que la parte bucal de la plataforma del implante casi toque por palatino una línea que uniera los bordes incisales de los dientes vecinos.

Mesiodistalmente, debe haber una distancia equidistante a las raíces del diente anterior y posterior y bucolingualmente hacia la cúspide céntrica del diente antagonista. El grosor mínimo remanente del reborde óseo bucal/palatino debe ser de 1 mm.

Si se coloca demasiado a bucal, se producirá una dehiscencia en la tabla ósea bucal y una recesión gingival, y el resultado estético se verá comprometido. Si se ubica demasiado a palatino/lingual, entonces se producirán problemas periodontales, biomecánicas y fonéticos.

Verticalmente, el hombro del implante se debe colocar a 2-3 mm de la línea amelocementaria (LAC) de los dientes vecinos para ocultar el metal del hombro del implante y la base del pilar protético.

La distancia entre el hombro del implante y el margen gingival se conoce como running room. La anchura del implante y su cabeza, el avellanado de la cresta ósea y el fenotipo del periodonto son factores a tener en cuenta para la creación de suficiente running room para compensar la discrepancia entre la menor dimensión de la plataforma del implante y la del cuello del diente que sustituye. Una transición gradual crea un perfil de emergencia agradable y estético. Cuanto más ancho sea el implante, menor será la distancia necesaria para crear un perfil de emergencia gradual.

En términos generales, cuanto más apical se coloque el implante, mejor será el perfil de emergencia; pero la colocación de la unión implante-pilar más apicalmente significa que se perderá más hueso crestal para el establecimiento de la anchura biológica periimplantaria. Se acepta generalmente que la cresta ósea se restablezca 1,5 mm apical a la unión implante-pilar. Esta unión se denomina «microgap» y la posición apicocoronal del implante debe ayudar a establecer un buen balance entre salud y estética.

El perfil de emergencia y la localización del microgap son los dos más importantes parámetros que afectan la salud y la estética. El hombro del implante debe estar a 2-3 mm del LAC de los dientes vecinos sin recesión gingival en implantes de dos fases, y a 1-2 mm en implantes de una fase.

Si el implante se coloca demasiado profundo, entonces se producirá un relleno gingival incompleto de las troneras mesial y distal y aparecerán triángulos negros.

El fenotipo de periodonto I obliga a colocar el implante en una posición más palatina y apical para reducir la posibilidad de recesión, conseguir un adecuado perfil de emergencia y evitar una restauración sobrecontorneada.

Planificación en implantología inmediata

Para previsualizar el resultado estético y funcional, se debe realizar un encerado de estudio sobre los modelos de escayola, indicando la mejor posición e inclinación con respecto a la dirección de inserción del implante. Está especialmente indicado:

  • Cuando se trabaja en la zona maxilar anterior, donde el resultado estético es más crítico.
  • Para realizar férulas radiológicas y/o quirúrgicas.
  • Para mostrar al paciente el resultado del tratamiento sugerido.
  • Para efectuar una corona provisional cuando es posible realizar carga inmediata.

Una férula radiológica junto con el apropiado estudio RX seccional (TCHC, TC, etc.) sirve para descubrir la relación entre el perfil óseo y la posición ideal de la corona protética y su contorno; y si hay alguna discrepancia, evaluar la cantidad y posición del injerto óseo necesario para rellenar esa discrepancia. si el hueso tiene tal defecto que el implante bien posicionado no va a tener estabilidad inicial, se diferirá en el tiempo y se realizará primero regeneración ósea guiada (ROC).

Al terminar el plan de tratamiento, este debe presentarse al paciente para ser discutido junto con los riesgos, beneficios y formas de tratamiento alternativas. El paciente firma el consentimiento informado y se reevalúan de nuevo sus expectativas, solo tras esta discusión se podrá realizar la cirugía.

Cirugía del implante dental

El implante debe tener estabilidad inicial, para ello, verticalmente, debe haber en la parte apical del alveolo un mínimo de 4 mm de hueso. El hueso de calidad clase lo II (mandibular anterior) es mejor que el III o IV (maxilar posterior). Lateralmente, si no hay suficiente sobre óseo, hay que usar implantes más largos (bicorticarización), autorroscantes o implantes de diseño cónico.

La colocación del implante debe estar dentro de la posición del diente tanto bucolingual como mesiodistalmente. para ello, en diente extraído monorradicular, el punto de inicio debe localizarse hacia el final de la cresta bucal en mandíbula y hacia palatino en el maxilar.

En Io relativo a la bicorticalización para conseguir estabilidad inicial del implante no es un problema siempre y cuando el alveolo conserve su integridad. Para una corona atornillada, la dirección de inserción del implante inmediato en maxilar anterior debe ser hacia la cortical palatina del alveolo, y en mandíbula hacia la cortical bucal. Para una corona cementada, la dirección de inserción sigue más fácilmente la dirección del alveolo.