Es muy habitual tener dudas acerca de si los implantes dentales son seguros dependiendo de la edad, por ejemplo en el caso de adolescentes o en el caso de gente mayor. Los implantes se pueden colocar, en el caso de los jóvenes, una vez han completado el desarrollo, que normalmente es a partir de los dieciséis años en las mujeres y dieciocho en los hombres. En los adultos no existe contraindicación en razón de la edad, es decir, que se puede colocar un implante dental con la misma seguridad en una persona de 30 años que en una de 60, inluso implantes de toda la boca.

Lo que si deja patente una diferencia es la rehabilitación protésica sobre implantes. La mayor diferencia radica en tener una buena salud bucal y realizar los cuidados adecuados para dejar que la encía cicatrice correctamente. Por ejemplo en las semanas posteriores, la prótesis fijas en cerámica, que nos proporciona el mayor nivel de estética, o la prótesis removible (de quitar y poner), realizada en resina y que supone una opción más económica al ser un tratamiento menos sofisticado, tanto una como otra, no requiere un mayor cuidado por parte del paciente que tener una buena salud bucal, por lo que de hecho no hay rehabilitación.

Los implantes correctamente colocados garantizan unos resultados estéticos en la mayoría de los casos muy superiores a la dentadura original del paciente, por esto el paciente debe tener claro que no sólo conseguirá una boca sana sino además una sonrisa estética. Unos implantes bien colocados y de tamaño proporcional a la carga que han de soportar son para toda la vida. Por lo tanto, la rehabilitación es prácticamente nula, y el éxito del implante radica en casi la totalidad de la correcta intervención del propio dentista.

Para repasar cuales son las condiciones fundamentales para garantizar el éxito, podemos diferenciar los siguientes puntos:

  • La correcta planificación del caso concreto
  • La experiencia del cirujano (el tamaño del implante y su correcta colocación)
  • La elaboración de la prótesis teniendo en cuenta las cargas que ha de soportar y el correcto ajuste para evitar fuerzas anómalas que supongan un sobre-esfuerzo de los implantes.

La rehabilitación, como hemos comentado, depende de la intervención en si misma, por lo que puede no haber prácticamente rehabilitación si el dentista es profesional, tiene experiencia demostrada y ha realizado un diagnostico adecuado. Con esto nos aseguramos por ejemplo que cuando se opera en esa zona no tocaremos el nervio con un implante demasiado largo, o por el contrario tampoco nos sirve un implante demasiado corto que no aguante la carga a la que será sometido. Ambos casos si que requerirían un proceso de retirada y vuelta a colocar otro implante que si requiere rehabilitación.

Por otro lado es fundamental que los implantes estén correctamente colocados desde un principio, puesto que una vez que éstos se oseintegran quedan «soldados» al hueso y si fuese necesario extraerlos perderíamos mucho hueso maxilar, lo cual complicaría enormemente una rehabilitación y por supuesto los resultados nunca serían los mismos.

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